Juicios orales en Michoacán

Fuente: La voz de Michoacán 11 de agosto 2008

El Supremo Tribunal elabora propuestas de creación de salas especiales para instaurar los juicios orales en Michoacán, una vez que entre en vigor el sistema procesal penal acusatorio, informó el presidente Fernando Arreola. El próximo mes el Consejo del Poder Judicial empezará a elaborar el anteproyecto de presupuesto 2008, el cual destina un 90 por ciento del gasto en servicios personales de los 1,600 trabajadores de la administración de justicia. Arreola descartó hacer cálculos presupuestales para aterrizar en Michoacán la reforma constitucional en materia de justicia, la cual todavía no se aprueba por todas las legislaturas. “No puede empezar a hablar de dinero y luego de la reforma. Se partirá de estadísticas para analizar cuantos juicios se resuelven en las regiones”, terció. Subrayó que los juicios orales no son de aplicación inmediata, ya que hay una vacatio legis hasta de 8 años.Disertó que Chile y Estados Unidos tienen modelos muy bien definidos en materia de juicios orales. En ambos casos, los tribunales videofilman los juicios que desarrollan jueces especializados en salas bien equipadas. “En lo que resta del año podría tenerse sobre el papel algunas ideas muy concretas. Pediremos puntos de vista de otras entidades que ya cuentan con juicios orales. Nuevo León fue el primer estado. El Estado de México y Oaxaca ya cuentan con procedimientos orales. Chihuahua empezó el año pasado. Zacatecas comienza en enero del año entrante. Son estados que han invertido mucho tiempo para emitir sus leyes sobre la materia. Podríamos aprovechar toda esa recopilación de material”, expuso tras el aniversario de la creación del Consejo del Poder Judicial. Apuntó que la reforma federal haría necesaria la creación de la figura de jueces de control, encargados de despachar los arraigos, las providencias precautorias y los cateos. Dichas tareas ya no estarán a cargo del juez común que tramita el proceso, sino de un juez especializado. Según la reforma federal, el proceso penal será ahora acusatorio y oral, rigiéndose por los principios de publicidad, contradicción, continuidad e inmediación. El proceso penal buscará “esclarecer los hechos, proteger al inocente, procurar que el culpable no quede impune y que los daños causados por el delito se reparen”. Toda persona imputada se presume inocente mientras no haya sentencia judicial. Queda prohibida toda incomunicación, intimidación o tortura. La confesión rendida sin defensor carecerá de todo valor probatorio. El inculpado será juzgado en audiencia pública por un juez o tribunal. La publicidad sólo podrá restringirse por razones de seguridad nacional, seguridad pública, protección de las víctimas, testigos y menores, cuando se ponga en riesgo la revelación de datos protegidos. Toda audiencia se desarrollará en presencia del juez, sin que pueda delegar en ninguna persona el desahogo y la valoración libre y lógica de las pruebas. El inculpado será juzgado antes de cuatro meses si se tratare de delitos cuya pena máxima no exceda de dos años de prisión, y antes de un año si la pena excediere de ese tiempo, salvo que solicite mayor plazo para su defensa. En ningún caso podrá prolongarse la prisión o detención, por falta de pago de honorarios de defensores o por causa de responsabilidad civil. - Los juicios escritos son una vergüenza. En cada caso se integra un expediente que acaba siendo una montaña de papeles imposible de leer. - Los jueces están ausentes, muchas de las sesiones se hacen en secreto y las pruebas no se confrontan. No hay continuidad en el proceso por lo que un juicio puede durar una eternidad. Y cuando termina, resulta que las sentencias son, por lo general, ratificaciones de lo que presentó el Ministerio Público donde incluso se avalan pruebas obtenidas de manera ilícita. - La falta de transparencia es evidente y las oportunidades para la corrupción infinitas. - Sin embargo, una mala planeación de los juicios orales podría generar más daños que soluciones. No bastan buenas intenciones, sino también una cuidadosa planeación, presupuestación, ejecución, seguimiento y evaluación